Otra historia sobre la crisis

Otra historia sobre la crisis
Por Eduard Berraondo

Hace ahora un año, empezaron  a reconocer que quizás se había infravalorado. El presidente del Gobierno, su ministro de Economía, y aquellos que habían tratado de minimizar la crisis, comenzaban a reconocer su error. Seis meses antes, mi buen amigo Leopoldo Abadía Sr. ya había promulgado los principios de la Crisis Ninja y otros teóricos ya habían situado el tema, calificándolo de "realmente serio". Pero tirando de hemeroteca, he percibido algo que este año, ya a estas alturas de otoño, es bien distinto.

Hace un año, la población encaraba las Navidades sin demasiados cambios respecto a años anteriores. El consumo fue bastante parecido al de años, digamos, normales y parecía que no había para tanto con lo de la crisis. Este año, la cosa es distinta. Lo he empezado a ver por algunas decisiones importantes que se están tomando en las empresas, que atañen a inversiones que van a postergarse hasta que soplen aires de recuperación.

Para hacer un símil, estaríamos ahora mismo a mitad de túnel. Nos queda aún un buen trecho, probablemente un año entero, y habrá que tomárselo con filosofía. Y de paso, acometer decisiones drásticas como la que acaban de tomar en Freixenet. Por primera vez en la historia del más comentado de los spots publicitarios navideños, la firma de Sant Sadurní de Noia no va a contratar ni a un gran director, ni a actores o actrices famosos para el anuncio. De hecho, no va  a haber anuncio... nuevo. Se va a planificar el pase del anuncio del año pasado y con ello, a parte del ahorro  directo que eso supone, se envía un claro mensaje de austeridad a la población, austeridad, claro, que no está reñida con celebrar la Navidad con una copa de cava...

Estoy convencido que en los próximos días vamos a asistir a un rosario de noticias como esta. Aprieten bien sus cinturones que entramos en turbulencias.