He recuperado los últimos comentarios quincenales hechos en Feedback y constato que desde el retorno de vacaciones, la crisis, la maldita crisis, ha copado temática. Qué remedio… Hoy hablan de ella los que saben, como los que no saben tanto de teoría económica. Aunque la macroeconomía y sus retóricas ha quedado algo descompuesta por los acontecimientos de las últimas semanas y, ahora, de lo que se trata es de encontrar más argumentos en la llamada economía aplicada. Es decir, la que entiende cualquiera porque aborda los temas cotidianos a los que los ciudadanos nos enfrentamos.
Creo, pues, que hay que dejar de preguntar a los expertos por sus previsiones, por lo que vendrá, olvidarse de premoniciones de bolas de cristal, dejar de meter miedo en el cuerpo a la población hablándoles de que el Big One o el tsunami arrasador aún no ha llegado. Que, hasta ahora, sólo hemos visto temblores y lo que hay que hacer es aplicar la economía a los problemas que se han generado. Y eso va también por los políticos, clase a la que siempre he admirado -ellos y los periodistas somos los peor considerados por el resto de los ciudadanos- porque tienen la ocasión de resarcirse ahora que van mal dadas.
Han de romper ese círculo vicioso en el que se va oyendo el "yo no he sido, no tengo la culpa" del conseller diciendo que es Madrid, de Zapatero diciendo que es Bruselas y en general Europa, y en Europa diciendo que es Estados Unidos y Bush... Bien, lo cierto es que Bush quería cerrar el círculo dándole la culpa a alguien, a Castells... no, si seria capaz... y al final, creo que se la llevará Bin Laden.