Son días de desconcierto los que se están viviendo en España y las noticias, de manera inexorable, nos confirman que vamos cuesta abajo, y aún no vemos el final de la pendiente. No me llamen catastrofista, ni pesimista, porque lo que digo no excluye que muchos podamos salir indemnes del batacazo.
Pero está claro que los conflictos que vivimos estos días no son fruto del azar.
Los pescadores, los transportistas, los agricultores ya no pueden más. Los márgenes cada vez son menores, y todo por un precio del combustible que los países productores parecen querer llevar hasta límites insoportables. A todo ello, el desconcierto cunde entre el mundo de la automoción, porque las ventas han caído un 24% y bajando... Los pisos, qué decir que no se haya dicho ya, envejecen sin ser estrenados y sólo hace falta echar una mirada a algunos carteles de “se vende” en las terrazas para constatar los meses que una vivienda lleva en venta y nada...Y ahora, los médicos están indignados con la decisión de importar profesionales del sector aún sin título homologado para atender la demanda; nadie previno la situación y hasta hace muy poco, se seguía poniendo el listón tan alto que muchas vocaciones médicas se vieron frustradas por una nota de corte exagerada.
Pero tranquilos, que en pocos días, veremos la luz. Y es que empieza una tanda de congresos de los partidos políticos, comenzando por Esquerra Republicana, siguiendo por el PP, CIU y los demás, que van a ocupar las portadas; de hecho, lo están haciendo ya, como perfecta cortina de humo de una realidad cruda y complicada. Cosas de este país.