Disidencia
por Eduard Berraondo
Es decir, desobediencia civil. Hasta ahora, para definir a aquellos que la practicaban, o sea, los disidentes, poníamos el claro ejemplo de los que, encontrándose en regímenes políticos poco democráticos, tenían población dispuesta a plantarles cara. Los disidentes cubanos, los chinos, y tantos otros…en tantos países.
Desobedecer las normas ha sido siempre algo tentador. Si quien pone las reglas en vigor puede ser contestado, te da un no se qué desafiarlo. “Yo no quiero pagar”. No, ni yo tampoco, si lo puedo evitar. La cuestión de fondo es si este “leit motiv”, al que se han apuntado ya miles, sí, miles de personas en Cataluña, en las barreras de los peajes de las autopistas. El movimiento lo empieza siempre alguien, como el 15 M debió surgir de alguna cabeza concreta, rápidamente se expande y coge empuje. Yo fui uno de los que se encontraron en la tesitura el fin de semana del puente del 1 de mayo. La pregunta es: ¿vale la pena que te apunten la matrícula, que igual me llega una multa, me la acabarán cobrando de un embargo de la cuenta corriente, por tanto, me voy y pago… y adiós problemas?...
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